Anabel Campos, Abogada – Coordinadora Asistencia Jurídica Telefónica en International SOS España

Desde el inicio de la expansión del Covid-19 en nuestro país, el Gobierno ha tenido como prioridad conseguir un equilibrio entre: proteger la salud y seguridad de los trabajadores y frenar la destrucción de empleo y tejido empresarial. Para ello utilizó la figura de los ERTEs, garantizando así el acceso de la población a ingresos sustitutivos y  contemplando que ni la paralización de la actividad ni la pérdida de beneficios podían entenderse como causas justificativas de la extinción de los contratos de trabajo.

Cumplido su objetivo inicial, se impone ahora la necesidad de reactivar de manera progresiva la economía. Para ello se ha optado por adaptar las medidas económicas y laborales que ya conocíamos, al nuevo escenario de desescalada fijado.

En este artículo vamos a tratar las novedades más representativas de manera que podamos explicar (abordar) la nueva situación de la forma más sencilla posible.

Novedades clave

  • La distinción, por primera vez, entre dos situaciones de fuerza mayor: total y parcial.
  • La ampliación hasta el 30 de junio de 2020, de los efectos de todos los ERTEs ya autorizados (con reserva del derecho a prorrogar este plazo si persisten restricciones de actividad por razones sanitarias llegada esa fecha)

Definición y efectos de encontrarnos en una situación de fuerza mayor total

Deberemos entender que una empresa se encuentra en situación de fuerza mayor total, cuando las causas que les han llevado al ERTE hagan imposible reanudar su actividad.

Estas empresas mantendrán los efectos del ERTE por fuerza mayor ya autorizado hasta que desparezcan los motivos que imposibilitan la reanudación de su actividad, o en su defecto  hasta el  30 de junio de 2020.

Entre ellos, el Gobierno ha querido recordar que se respetará la exoneración de las cotizaciones devengadas de mayo y junio a Seguridad Social. Esta exención será del 100% para aquellas empresas que tienen menos de 50 trabajadores y del 75% para aquellas cuya plantilla sea igual o superior a 50 trabajadores.

En cuanto a las prestaciones extraordinarias por desempleo ya aprobadas a los trabajadores cuyas empresas se encuentran en esta situación, el RD ratifica que sus efectos se verán prolongados hasta el 30 de junio de 2020, extendiéndose hasta el 31 de diciembre si se estaba contratado en la modalidad de fijo discontinuo.

Definición y efectos de encontrarnos en una situación de fuerza mayor parcial

Aquí radica la mayor novedad de este decreto, la aparición de la situación de fuerza mayor parcial, que es aplicable a aquellas empresas que alegaron unas causas, para la autorización del ERTE, que sí permitan una recuperación progresiva de su actividad.

Estas empresas, a medida que vaya avanzando la desescalada, deberán ir reincorporando a sus trabajadores en la proporción necesaria para el desarrollo de su actividad. Con esto, el Gobierno da marcha atrás a la obligación de recuperar al 100% de la plantilla y permite ir recuperando a parte de los trabajadores y mantener a otros en el ERTE.

Las empresas deberán comunicar a la autoridad laboral en un plazo de 15 días la renuncia total o la modificación del ERTE que tenían autorizado. Además, deberán comunicar al Servicio Público de Empleo Estatal la suspensión o regularización de las prestaciones que se deriven de esta modificación o renuncia.

Es decir, están obligadas a comunicar tanto la finalización total o parcial del ERTE como la finalización de las prestaciones extraordinarias por desempleo respecto a la totalidad o a una parte de las personas afectadas.

En materia de exenciones de las cuotas devengadas por estas empresas en mayo y junio, el Gobierno ha querido dejar patente que su intención, es favorecer la reincorporación total al trabajo, ya que serán mayores para los empleados que regresen a la actividad que para los que continúen suspendidos.

En concreto, para las empresas de menos de 50 trabajadores habrá una exención del 85% en las cotizaciones devengadas en el mes de mayo y del 70% en las de junio para los empleados que retomen la actividad. Para los que continúen suspendidos, también habrá exoneración, pero será menor: del 60% para las devengadas en mayo y del 45% para las de junio.

Para las empresas de más de 50 empleados, la bonificación será de 60% en el mes de mayo y del 45% en junio para los que se reincorporen. Mientras que para los que no se reincorporen, la rebaja será del 45% en mayo y del 30% en junio.

En lo que no hay variación, salvo por la prolongación del plazo hasta el 30 de junio de 2020, es en las prestaciones extraordinarias por desempleo de aquellos trabajadores que la empresa no rescate del ERTE, extendiéndose hasta el 31 de diciembre si se estaba contratado en la modalidad de fijo discontinuo.

Estas son las modificaciones más importantes que se han aprobado respecto a las medidas ya adoptadas anteriormente en materia económica y laboral para empresas y trabajadores, no obstante para resolver dudas concretas os aconsejamos que os pongáis en contacto telefónico con un abogado.