Cuando un familiar o amigo fallece, es importante solicitar servicios como el borrado de su huella digital. Te explicamos por qué y cómo nuestra compañía lo realiza.

Borrado de la huella digital tras el fallecimiento

Borrar la huella digital de la persona fallecida es necesario para preservar su derecho a la intimidad. Mediante un barrido en la red, se consigue que ningún dato personal siga circulando por Internet, como el DNI, la dirección postal, el teléfono, la fecha de cumpleaños, imágenes, empresas para las que ha trabajado, cuentas en redes sociales (Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram, Youtube, blogs, etc).

La huella digital es el rastro que dejamos en Internet. Hoy en día, nuestra constante actividad en la red sigue después de fallecer si no se toman las medidas adecuadas. Cada vez que navegamos por Internet, dejamos un rastro. Lo que buscamos, publicamos, compartimos… y lo que otros, como amigos y familiares publican sobre nosotros forma nuestra huella digital en la red. Como usuario puedes solicitar a los buscadores de Internet que borren tus datos de los resultados de búsqueda. Pero cuando una persona fallece, es vital que sean los familiares los que resuelvan el problema de su huella digital. A través de las redes sociales, la persona fallecida continúa recibiendo felicitaciones de cumpleaños, peticiones de amistad y etiquetas y menciones de personas que no saben de su muerte, una situación incómoda para todos.

Cómo borrar la huella digital de una persona fallecida

Si los familiares lo desean, o el fallecido lo ha dejado por escrito antes de morir, pueden solicitar los servicios de borrado digital de Iris Assistance. Redes sociales como Instagram, Facebook, Twitter o LinkedIn tienen en sus protocolos y normas la posibilidad de cerrar las cuentas de personas fallecidas. El “derecho al olvido” está regulado por el Reglamento Europeo de Protección de Datos (RGPD) y la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

Los familiares tienen que rellenar un formulario solicitando la eliminación cuanto antes de los datos de la persona fallecida. Este proceso requiere del certificado de defunción y de otros documentos que demuestren la veracidad de la situación. Del mismo modo, hay que hacer estas gestiones para eliminar e-mails y datos en buscadores. Hacerlo uno mismo es costoso y también supone una terrible situación emocional. Asumir esta tarea puede ser extremadamente doloroso. Por eso, lo mejor es contratar un servicio de borrado digital para garantizar el derecho a la intimidad tras el deceso.

Los plazos de borrado digital varían. Pueden ser semanas o meses si la actividad de la persona en Internet no fue muy extensa. Sin embargo, puede ser mucho mayor si esta persona tenía una actividad de proyección pública en Internet.

Motores de búsqueda y redes sociales tras el fallecimiento

Google puede albergar mucha información sobre una persona, como datos personales o reseñas de esta persona. Si no es un personaje público, no hay problemas en retirar la información de estás webs y proteger la memoria de la persona. También es sencillo retirar la información de las páginas webs sectoriales o especializadas en que esta persona ha tenido actividad en relación a su hobby o su trabajo.

Sin embargo, en Facebook, Twitter o Instagram, si no se realiza la solicitud y se lleva a cabo el proceso de borrado digital, por mucho que pasen los años el perfil no se desactivará. Sí se hará si se realizan los trámites exigidos. Está la opción no solo de eliminar la cuenta, sino también de hacer perfiles conmemorativos para avisar de la defunción o como lugar de homenaje para sus seguidores.

Si tiene cualquier otra duda o pregunta, le recomendamos realice consulta jurídica telefónica a un abogado.

Pablo Montis Pascual, Abogado en SOS Seguros y Reaseguros S.A.U. (Grupo Santalucía).