International SOS define el Deber de Protección (o “Duty of Care” en su término en inglés y concepto jurídico anglosajón) como las “obligaciones morales y legales de los empleadores con sus empleados, contratistas, voluntarios y familia, para mantener su bienestar, seguridad y protección al trabajar, cuando se encuentren en misiones internacionales o trabajen lejos de su país de origen.”

En anteriores ocasiones hemos analizado cómo estas obligaciones legales tienen también un claro reflejo en la legislación española, ya que la protección de la seguridad y salud del trabajador tiene su origen en nuestra legislación en los principios rectores de la política social y económica, proclamados en la Constitución de 1978, concretamente en su artículo 40.2 en el que se declara que los poderes públicos “velarán por la seguridad e higiene en el trabajo”.

Como desarrollo de estos principios, la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales recoge una serie de obligaciones para el empresario destinadas a garantizar una protección eficaz de los trabajadores mediante la acción preventiva.

Nuestra jurisprudencia ha dejado claro en numerosas ocasiones, que los deberes del empresario no se diluyen o desaparecen por el hecho de que el trabajador esté en misión o desplazado, sino todo lo contrario, debido a la situación de desamparo y mayor exposición en la que se encuentra el empleado lejos de su entorno.

La declaración por la Organización Mundial de la Salud de la pandemia a nivel mundial por el COVID-19 es un momento en el que resulta aconsejable volver a analizar algunos conceptos jurídicos relacionados con las obligaciones de la empresas que cuentan con expatriados y viajeros de trabajo en sus plantillas, ya sean pequeñas, medianas o grandes.

¿Cuáles son las obligaciones concretas en materia de prevención de riesgos laborales?

Para conocer las obligaciones concretas en materia de prevención de riesgos laborales, debemos acudir a nuestra norma de referencia (Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales) en la que podemos identificar:

1) La necesidad de elaborar un plan previo de evaluación y planificación (art. 16) antes del inicio de la actividad laboral o del desplazamiento.

2) El empresario debe asegurarse de que los trabajadores reciban toda la información relacionada con los riesgos para su seguridad y las medidas de protección adoptadas (art. 18).

3) En caso de riesgo grave e inminente, la empresa debe adoptar las medidas necesarias para interrumpir la actividad del trabajador y garantizar su seguridad (arts. 20 y 21).

¿Con el impacto de COVID-19 existen otros derechos del trabajador u obligaciones de la empresa a tener en cuenta?

Actualmente cobran especial relevancia otros como;

  • el derecho a disponer de equipos de protección individual (que va a extenderse ahora a la totalidad de la plantilla en prevención de contagios de COVID-19)
  • el derecho de protección de trabajadores especialmente sensibles a determinados riesgos, con especial incidencia en los empleados desplazados o susceptibles de realizar viajes de trabajo, cuando sean especialmente vulnerables en caso de contraer el COVID-19.
  • Sin olvidar además la obligación de los empleados de observar en su trabajo las medidas legales y reglamentarias de seguridad e higiene en su trabajo (artículo 19.2 del Estatuto de los Trabajadores).

Siendo un hecho cierto que la pandemia tiene un alcance mundial, a raíz de los primeros brotes en algunos países asiáticos, muchas empresas optaron por repatriar a sus trabajadores expatriados o desplazados temporalmente. Esta rápida reacción fue posible para aquellas empresas que contaban con un plan elaborado y que disponían de medios de localización precisa de sus empleados. Posteriormente hemos comprobado cómo algunos Estados han ido gestionando la vuelta de sus nacionales en viajes de turismo, e incluso hemos conocido resoluciones judiciales como la del Tribunal Superior de Kerala en India, que solicitó al Gobierno de ese país que hiciera posible el regreso de los ciudadanos que se quedaron varados en los Emiratos Árabes Unidos al perder sus precarios puestos de trabajo.

Una vez extendido el confinamiento como medida de contención de la pandemia en diferentes países, las empresas se han implicado en el bienestar de sus empleados en teletrabajo, así como con la salud mental de los mismos, especialmente de aquellos más vulnerables por vivir esta situación lejos de su país de origen.

Actualmente, la situación ha evolucionado hacia una recuperación paulatina de la actividad económica que conllevará, en una primera fase la vuelta a la oficina, y en un futuro aún no definido, la reanudación de desplazamientos y viajes de trabajo.

Tanto en nuestro propio país como en el extranjero, hay una serie de medidas que tener en cuenta para que esa vuelta a la “nueva normalidad” se produzca con la mayor seguridad posible y por lo tanto, sin consecuencias legales para la empresa.

International SOS recomienda comprobar una lista de verificación de mantenimiento de la continuidad del negocio, dentro de las organizaciones:

1) EDUCACIÓN Y ASESORAMIENTO

• Educar a los empleados proporcionando información sobre las últimas evoluciones y actualizaciones.
• Educar a los empleados sobre los síntomas y las medidas de prevención.
• Asegurar que los empleados tengan acceso a planes de viaje flexibles.
• Proporcionar acceso a asistencia de salud y seguridad, preferiblemente 24/7.

2) PLANIFICACIÓN Y RESPUESTA

• Conocer la situación actual y monitorizar las actualizaciones.
• Información precisa sobre la localización de sus viajeros.
• Tener un plan de respuesta y revisarlo cuando sea necesario.

3) COMUNICACIÓN INTERNA

• Involucrar a los equipos de gestión de crisis y reunirse con ellos regularmente.
• Asegurarse de que los empleados sepan con quién contactar en caso de presentar síntomas o si tienen alguna duda
• Mantener a los managers implicados.

Si algunos países como Corea del Sur combatieron tempranamente al COVID-19 con aplicaciones móviles de rastreo similares a las utilizadas por algunas empresas para localizar a sus trabajadores (por ejemplo TravelTracker de International SOS), la tecnología y la innovación seguirán siendo de gran ayuda en la prevención de transmisión y localización de casos de contagio, con la necesaria colaboración entre los médicos de trabajo y la Administración.

Con la mayoría de las fronteras todavía cerradas, puede ser el momento también de planificar adecuadamente los futuros viajes de empresa. Previendo las restricciones logísticas con las que arrancarán, desde el punto de vista de la empresa, es vital seleccionar a aquellos empleados aptos por sus circunstancias personales para realizar estos primeros viajes. En cualquier caso, sigue siendo recomendable firmar con el empleado un Pacto de desplazamiento y tener en cuenta su derecho a oponerse. No debemos olvidar que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales española prevé que el propio trabajador interrumpa su actividad y abandone el lugar de trabajo si considera que dicha actividad entraña un riesgo grave e inminente.

Y si anteriormente hemos visto cómo el artículo 18 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales obliga al empresario a que “los trabajadores reciban toda la información relacionada con los riesgos para su seguridad y las medidas de protección adoptadas”, es evidente que nos encontramos en una situación en la que esta obligación va a ser clave en el retorno seguro a la actividad y a las oficinas.

Otra cuestión a tener en cuenta es la gran profusión legislativa en todos los Estados como consecuencia del COVID-19, que obligará a las empresas a tener que analizar sus obligaciones, especialmente las de contenido laboral en cada uno de los países en los que cuenten con operaciones.

Si la salida de la última gran crisis de la economía española estuvo protagonizada en gran parte por la internacionalización de nuestras empresas, en esta ocasión se añade el reto tanto para las de mayor tamaño como para las PYMES, de que esta internacionalización se realice de la manera más segura para sus empleados.

Javier Contin Guillén
Abogado, International SOS España